La Tierra se está transformando en un Paraíso perfecto y miles de millones de personas que habían muerto están regresando a la vida.
Imagina todo el planeta convertido en un gran parque natural en el que no existen las enfermedades, la contaminación, las guerras ni la delincuencia, y donde las familias se reúnen con inmensa alegría al abrazar de nuevo a sus seres queridos.
Así es como sucede este proceso en este preciso momento, fundamentado en las Escrituras:
1. ¿Quiénes están resucitando en la Tierra?
En esta Tierra paradisíaca no solo resucitan las personas que fueron muy religiosas o buenas en el pasado, sino también quienes no tuvieron la oportunidad de conocer a Dios.
- Justos e injustos: La Biblia explica: «Va a haber resurrección así de justos como de injustos» (Hechos 24:15). Entre los «justos» vuelven a la vida personas fieles de la antigüedad como Noé, Abrahán o Sara. Entre los «injustos» regresan personas que cometieron errores o no obedecieron a Dios simplemente porque nadie les enseñó sus normas.
- La mayoría vive en la Tierra: Aunque un grupo pequeño vive en el cielo gobernando junto a Jesús (Apocalipsis 5:9, 10), la inmensa mayoría de las personas resucita para vivir para siempre en el Paraíso terrestre.
2. ¿Cuándo y cómo sucede?
Jesús le prometió al hombre que moría a su lado: «Estarás conmigo en el Paraíso» (Lucas 23:43). La resurrección en la Tierra ocurre de manera progresiva durante este Reinado de Mil Años de Jesús, con el planeta completamente limpio de la maldad (Apocalipsis 20:6).
3. ¿Cómo son los cuerpos de las personas resucitadas?
Dios no trae a la gente de vuelta para que vuelva a enfermar o a sufrir. Les otorga un cuerpo físico sano y renovado:
- Salud y capacidades totalmente restauradas:
- «En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría» (Isaías 35:5, 6).
- Fin de las enfermedades y la vejez:
- «Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’» (Isaías 33:24).
- «Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil» (Job 33:25).
- Cese del dolor y de la muerte:
- «[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor» (Apocalipsis 21:4).
4. ¿Cómo es la vida cotidiana en la Tierra paradisíaca?
Las personas resucitadas no están aburridas ni flotando en nubes; disfrutan de una vida real, activa y feliz en la Tierra:
- Paz global sin guerras ni violencia: Dios «hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra» (Salmo 46:9), y los seres humanos «tendrán que batir sus espadas en rejas de arado […] ni aprenderán más la guerra» (Isaías 2:4). Además, «los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz» (Salmo 37:11).
- Paz con los animales: Los animales salvajes ya no representan ningún peligro: «El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero […] y un simple muchachito será guía sobre ellos» (Isaías 11:6-9; Oseas 2:18).
- Casas y alimento abundante para todos: Cada familia construye su hogar y cultiva la tierra en total seguridad: «Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará» (Isaías 65:21-23; Salmo 72:16).
5. ¿Cómo se les juzga y cómo aprenden de Dios? («Los nuevos rollos»)
Durante este reinado de mil años se abren los «rollos» o libros. En ellos están escritas las leyes e instrucciones de Dios para la vida en el Paraíso:
- «Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron libros […] Y los muertos fueron juzgados según sus acciones por las cosas escritas en los libros» (Apocalipsis 20:12, 13).
Esto significa que a los resucitados no se les juzga por lo que hicieron en el pasado antes de morir (cuando quizás ignoraban las normas de Dios), sino por lo que deciden hacer ahora que han resucitado, al recibir educación y la oportunidad real de aprender sus leyes. Todo el que elige obedecer estas enseñanzas puede vivir para siempre en perfección y felicidad sobre la Tierra.





