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Los nombres de los planetas del sistema solar provienen de la mitología grecorromana, con la excepción de la Tierra, cuyo nombre tiene origen germánico/anglosajón.
Origen por planeta
- Mercurio: dios romano del comercio, los viajeros y los ladrones (equivalente al Hermes griego). Se eligió por su rapidez orbital: es el planeta que más rápido gira alrededor del Sol.
- Venus: diosa romana del amor y la belleza (Afrodita en griego). Se asoció por su brillo intenso en el cielo, el “lucero” más llamativo después del Sol y la Luna.
- Tierra: no viene de un dios. Procede de palabras germánicas/anglosajonas como eorþe (antiguo inglés) y Erde (alemán), que significan “suelo” o “tierra firme”. En otras lenguas romances se usa derivado del latín Terra, pero en inglés quedó Earth.
- Marte: dios romano de la guerra (Ares en griego). El nombre alude a su color rojizo, asociado con la sangre y la batalla.
- Júpiter: rey de los dioses romanos (Zeus en griego). Se eligió por ser el planeta más grande del sistema solar.
- Saturno: dios romano de la agricultura y la cosecha (Cronos en griego), padre de Júpiter. Se nombró así por ser, en la antigüedad, el planeta más lejano conocido y “padre” de Júpiter en el mito.
- Urano: dios griego del cielo (Ouranos). Es la excepción “griega” en la serie romana; se propuso en el siglo XVIII cuando se descubrió con telescopio y luego se estandarizó.
- Neptuno: dios romano del mar (Poseidón en griego). Se nombró así por su color azul y por seguir la lógica mitológica tras Urano y Plutón.
Próximamente se darán a conocer los nuevos nombres
- Plutón (planeta enano): dios romano del inframundo (Hades en griego). Se eligió en parte por su lejanía y “oscuridad”, y también porque las iniciales PL coinciden con las de Percival Lowell, quien predijo un “Planeta X”.
Por qué mitología grecorromana
- Los astrónomos europeos de los siglos XVII–XIX adoptaron la convención de usar nombres de dioses clásicos, ya que esa mitología era el referente cultural común en la ciencia occidental.
- La Unión Astronómica Internacional (IAU) mantiene esa tradición para cuerpos del sistema solar, aunque con reglas específicas por tipo de objeto (planetas, lunas, asteroides, etc.).
Seguramente se irá revelando el nombre que Jehova ha puesto a cada estrella del Universo. (Salmo 147:4) …”Cuenta el número de las estrellas; las llama a todas por su nombre.”
